Entrevista a Vladimir Kara-Murza, opositor ruso: “Hay un equipo de asesinos profesionales trabajando para el Kremlin”


“Sin el permiso de Putin jamás hubiesen intentado matar a Navalny”

Gennady Gudkov, ex agente del KGB y opositor ruso

LA RUSIA DE PUTIN

Los ‘otros’ Alexei Navalny: luchar y morir contra el régimen de Vladimir Putin

EL MUNDO. 12.10.2020. El pasado 2 de octubre Irina felicitó a su madre por su 70 cumpleaños, cocinó un pastel, mandó un “te quiero” a su hijo, dejó las tarjetas de crédito en el trabajo de su hija, compró una lata de gasolina y fue a la plaza que hay frente a la sede central de la policía en la ciudad rusa de Nizhni Novgorod. Se sentó en un banco y se prendió fuego. Una hora antes de morir calcinada había dejado escrito en su muro de Facebook la siguiente frase: “Culpad a la Federación de Rusia de mi muerte”. En el vídeo de la cámara de seguridad se aprecia cómo un transeúnte intenta ayudar pero ella lo aparta de un empujón. Irina Slavina (Gorki-Nizhni Novgorod, 1973) era una periodista local valiente, algo engreída y muy problemática. Su entorno no se pone de acuerdo sobre cuantas veces fue multada por las autoridades. Fue despedida de varios medios oficialistas hasta que montó KozaPress, donde era jefa y única redactora. Libre para incomodar a todo el mundo y con una red de fuentes que ningún otro medio independiente tenía. Suscriptores y donativos anónimos mantenían en marcha la aventura.

HISTORIA

Niños de Rusia, entre las garras de Stalin y los ojos de la CIA

EL MUNDO. 14.12.17. Teresa Alonso tenía 12 años y odiaba esconderse en los refugios antiaéreos, se sentía segura en los arcos de la plaza de España de Bilbao. Hasta que una mañana su madre la mandó un poco más lejos a comprar carne de caballo: ese día había mercado, pero antes de llegar el conductor del autobús les hizo bajar. Desde un montículo vio Guernica en llamas, triturada por la aviación nazi. Columnas de humo trepando hacia el cielo, gente huyendo… Cuando regresó a casa, su madre estaba pegada a la radio tramando cómo ponerla a salvo si la volvía a ver con vida: un beso, algo de ropa y un pasaje a la URSS en un barco llamado Habana. El Gobierno de Stalin se había ofrecido para sacar del frente de la Guerra Civil a los menores de edad. Teresa, que apenas sabía nada de ese país, dijo sí. Este año se cumplen 80 de la salida del primer barco, el inicio de una odisea de 3.500 niños españoles que escaparon del frente para caer a los pocos años en otro conflicto: la Segunda Guerra Mundial. Los pocos que quedan con vida se siguen llamando «niños de la guerra», y recuerdan la aventura que les cambió la vida. Azucena, de pelo blanco y voz cantarina, que viajó tumbada en la cubierta del mismo barco, sin más almohada que la bolsa de viaje, lo resume en cada brindis: «Nacimos en España, pero nos hicieron en la URSS».

 “Enterré a mis profesores, muertos de hambre y frío”

EL MUNDO. 27.01.2019. Cristóbal García (Congostinas, Asturias, 1926) trota por Leningrado con 16 años. Apenas sabe nada de España desde que llegó con sus dos hermanas en un barco desde Gijón en septiembre de 1937. Le gusta la escuela porque «es mejor que la española» pero las primeras bombas acaban con ese «empezar de nuevo» que se veía en el horizonte tras haber escapado de la Guerra Civil. «Nos daban ya sólo 75 gramos de un pan que era harina con serrín. Pero también hacíamos sopa de suela de los zapatos, con placas de cola de carpintero y con cinturones hervidos».

Se ha escrito sobre episodios de canibalismo y los supervivientes recuerdan cadáveres incompletos por la calle: «En algún comedor nos dieron hamburguesas, yo me las comía y no preguntaba de dónde eran», zanja Teresa.

Por fin, el 18 de enero de 1943, la radio dio una buena noticia: «Se levanta el sitio a Leningrado». Fue una primera victoria parcial. Los 4.500 cañones de la operación Centella habían logrado horadar el cerco alemán en el este y los soldados soviéticos combatieron cuerpo a cuerpo sobre el río Neva helado, estableciendo contacto con los camaradas que habían atacado a los nazis desde la retaguardia.

Stalingrado: cuando los nazis mordieron el hielo

EL MUNDO. 29.01.18 «Cuando cierro los ojos puedo ver el Volga en llamas por el petróleo derramado ardiendo». Hasta que no se hayan muerto todos los que vivieron el horror de Stalingrado, la victoria en esa batalla, de la que el próximo día 2 se cumplen 75 años, será mucho más que una lección de historia para los rusos. La niña Valentina Savelieva se alimentó de barro, escondida como un ratón en agujeros que su familia hacía en el suelo. En esa lluvia de fuego y acero perdió a su padre. En total murieron dos millones de personas entre soldados de ambos bandos y civiles soviéticos. La batalla de Stalingrado es considerada la más sangrienta y supuso para los alemanes la derrota militar más importante hasta el momento.

Hoy, en las afueras, a modo de recuerdo de las altas exigencias de aquella victoria, dos cementerios velan una memoria del brutal choque del siglo XX: 60.000 soldados alemanes en uno, 20.000 soviéticos en el otro. Los cadáveres desperdigados siguen apareciendo: 700 el año pasado.

La ciudad, que hoy se llama Volgogrado, no necesita de momento volver a su viejo nombre para recordar una batalla que dejó agitado el subsuelo.

Regreso a Stalingrado, la ratonera de Hitler

LA AVENTURA DE LA HISTORIA. ENERO 2013. Volgogrado es una ciudad llena de barro, recuerdos de la guerra e hijos de supervivientes ocupados a su vez en sobrevivir. Setenta años después de la gran batalla que hirió de muerte el avance de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, la vieja Stalingrado ve apagarse una a una las vidas de los veteranos de aquella carnicería. El espíritu de resistencia sigue sin embargo muy presente. El viajero, ávido de recibir sobre el terreno alguna indicación acerca de por dónde o cómo atacaron los alemanes, puede encontrarse con una respuesta que revela un frenazo en el paso del tiempo: “¿Se refiere a los fascistas?”.

 Alejandra Soler, la profesora española que estaba en Stalingrado cuando atacaron los nazis y que logró sacar de la ciudad a un grupo de ‘niños de la guerra’ que tenía a su cargo.

Alejandra Soler, el ángel de Stalingrado

EL MUNDO. 03.02.2013. En la lista de los héroes españoles en la Segunda Guerra Mundial queda la historia de la española Alejandra Soler: comunista, exiliada española, profesora en la Unión Soviética (URSS) de Stalin y que en aquel terrible año de guerra de 1942 logró sacar a 14 niños españoles de una muerte segura en Stalingrado, la ciudad cercada por el ejército alemán de Hitler. Alejandra, siempre ha tenido suficiente buena estrella para repartir con los que tuviesen el valor de seguirla. Derrotada en la Guerra Civil española, fue una de esas sombras tristes que cruzaron a pie la frontera con Francia huyendo de la victoria de las tropas del general Franco. En el campo de refugiados esta licenciada universitaria recién casada, que ya se presentía viuda, no daba un real por su futuro. Pero allí se enteró de que Arnaldo, su marido, que era periodista, estaba vivo y había encontrado un sitio en Radio Moscú, al servicio de la Unión Soviética. Ella, una veinteañera con la patria recién perdida, cogió un tren para ir tras su Arnaldo y de paso huir de la guerra. No sabía que allí se enfrentaría en solitario a los terrores de la Segunda Guerra Mundial, sin otras armas que la intuición y el arrojo.


BIELORRUSIA

Svetlana Tijanovskaya: “Si Lukashenko cede el poder ya, los bielorrusos le dejarán irse”

EL MUNDO. 26.08.2020. Antes de que a los bielorrusos el miedo les entrase por los ojos viendo los golpes de la policía, a Svetlana Tijanovskaya le entró por una oreja. El teléfono sonó en el extraño silencio de su casa. Acababa de tomar la decisión de presentarse a presidenta en sustitución de su marido, Serguei Tijanovski, arrestado por el régimen del presidente Alexander Lukashenko. Una voz al otro lado del auricular le dijo que si seguía adelante irían a por ella y a por sus hijos.

En su conversación con EL MUNDO, Tijanovskaya (Mikashevichy, URSS, actual Bielorrusia, 1982), mide sus palabras. Sonríe cuando la llaman la ‘Juana de Arco’ bielorrusa por haber provocado una ola cívica tan grande que casi nadie creyó los resultados oficiales que dieron un 80% de los votos a Lukashenko. (…) Su pulso contra el miedo quedó en tablas cuando, al ir a presentar un recurso contra los resultados electorales, se encontró con dos jefes del KGB bielorruso que la estaban esperando en la oficina. No quiere contar lo que pasó en esas seis horas de presiones y amenazas que la hicieron huir a las pocas horas a Lituania. Desde la capital, Vilna, prepara la transición. Y su regreso “a una Bielorrusia libre”.

P. Usted sostiene que Lukashenko ya no es el presidente del país. ¿Qué van a hacer con él y con su estructura de poder?

R. Es la primera vez en la historia democrática de Bielorrusia que la gente pierde la confianza en su presidente. Ahora mismo nosotros no podemos responder a esta cuestión: qué hacer con Lukashenko. Pero los bielorrusos no queremos venganza: a pesar de que sabemos que ha cometido muchos crímenes, esos delitos tienen que ser probados en los tribunales. Nuestro pueblo es muy bondadoso, así que si ahora Lukashenko para, si deja el poder ahora mismo, estoy segura de que los bielorrusos le dejarán marcharse.


“Así nos torturó el KGB de Lukashenko”

EL MUNDO. 28.08.2020. Cuentan algunos médicos de guardia que en los días que siguieron a las primeras cargas policiales en Minsk comenzaron a llegar ‘ciudadanos azules’. Los cuerpos, por delante y por detrás, minuciosamente machacados por porras o botas policiales. Magullados de arriba a abajo. “Tras detenernos nos pusieron de rodillas con la cabeza contra el suelo y el culo levantado, y los policías nos pegaron durante un rato, a veces sin ganas, pero cuando entraban los antidisturbios trayendo a gente nueva los guardias parecían competir entre ellos a la hora de zurrarnos más fuerte y con más creatividad”, cuenta a EL MUNDO Maxim, de 31 años, con su bella cara de surfero desencajada por la resaca del miedo de esos días.

A Alyona, de 32, el gesto se le heló antes de que empezasen a darle golpes, cuando vio las paredes de la sala manchadas de sangre. Elisey Fedin, de 19, tuvo bastante suerte: amenazaron con violarle si no delataba a sus ‘cómplices’ de manifestación y le pegaron una patada en un ojo, pero los policías le pusieron en libertad al ver cómo sangraba abundantemente por el mismo. Los médicos encontraron rotura de un cartílago, dislocación del esternón y tibia de la pierna derecha y rotura del párpado inferior del ojo. “Me dijeron que dos milímetros más y habría fractura en la base del cráneo”, explica desde Mogilev, la ciudad del este del país en la que intentó organizar un ‘flashmob’ contra el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, en el poder desde 1994.

UCRANIA

Entrevista al ministro de Exteriores de Ucrania: “Bielorrusia seguirá siendo prorrusa aunque gane la oposición”

EL MUNDO. 14.09.2020. Cuando Dimytro Kuleba nació hace 39 años en Sumy (actual Ucrania) la capital de su país, la Unión Soviética, era Moscú. Hoy es ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, con la mirada puesta en Europa. Pero Rusia sigue siendo un condicionante: Crimea fue anexionada en 2014 y los separatistas apoyados por Moscú mantienen vivo el pulso bélico en el este del país. Seis años después del inicio de la guerra, Bielorrusia es el nuevo dolor de cabeza de Kiev. El gobierno ucraniano teme que el acercamiento de Minsk a Moscú deje a su país parcialmente rodeado por naciones hostiles dispuestas a nuevos robos de territorio.

FRANCE24. 21.07.2019. El presidente Volodimir Zelensky, ante sus primeras elecciones parlamentarias en Ucrania

Entrevista a la viceprimera ministra de Ucrania, Ivanna Klympush: “Moscú quiere que seamos un estado fallido”

EL MUNDO. 23.04.2019. Ivanna Klympush-Tsintsadze es una mujer de apellidos imposibles al frente de una misión improbable. Como número dos del gobierno de Ucrania está encargada de la integración en la Unión Europea y la OTAN. Hoy la península de Crimea -ocupada por Rusia en 2014- y la guerra que empezó a continuación en el este del país son una de las piedras en el zapato que hacen que el camino hacia Bruselas sea una maratón interminable. “Los planes del Kremlin no han desaparecido: proyectar su influencia política sobre Ucrania, sumirnos en el caos y convencer al mundo de que somos un Estado fallido, pero hemos demostrado que no lo somos reconstruyendo el país y haciendo frente a la agresión”, explica en su despacho en la sede del Gobierno en Kiev, un ingente complejo de pasillos oscuros guardado por altísimas columnas con ínfulas corintias.

La mano izquierda de Putin en Donbas

EL MUNDO. 19.02.2020. La esperada mano izquierda de Vladimir Putin en Donbas se llama Dimitri Kozak, que pasa a encargarse de las relaciones de Moscú con Ucrania. Su nombramiento a principios de mes fue visto en Kiev como un posible enfoque más abierto al compromiso tras seis años en los que Moscú ha convertido la guerra en Donbas en una manera de condicionar el rumbo de la política exterior ucraniana.

La marcha de su antecesor, Vladislav Surkov, apodado el ‘cardenal gris’ del Kremlin y encargado de la gestión de la crisis en el este del país vecino desde 2013 se debe a un “cambio de política hacia Ucrania”, según confirmó su entorno días antes.

VIAJES

Derbent, la joya de Daguestán

EL MUNDO-VIAJES. 18.04.2019. Derbent era, en palabras de Herodoto, la puerta hacia el Cáucaso. Esta ciudad de la república rusa de Daguestán está ubicada en el estrecho paso entre el mar Caspio y la gran cadena montañosa del sur de Rusia. El paseante se siente ante una fusión de Ávila con Mogadiscio, con una fortaleza milenaria que hace enmudecer y un litoral que cuenta un montón de historias. Entre una maravilla y la otra, calles estrechas y mercados donde los tenderos son millonarios en especias y las abuelas preparan un queso con menta y cilantro del que dicen que “reside el secreto de la longevidad” de su población. Es la ciudad más al sur de la Federación de Rusia, un rincón apartado de apenas 2,9 millones de habitantes y distraído con el fútbol y sus tradiciones. Pero en su mezquita la feligresía es tan consciente de la fama mundial del templo que el visitante es recibido con un rápido chapurreo de diez o quince idiomas distintos que terminan por dar en el clavo. Derbent es la joya de Daguestán, que es el lugar adecuado en la ruta equivocada para el turista: la región del Cáucaso en el pasado copó titulares por sus atentados, tiroteos y emboscadas.


CULTURA

Vida de Vasili Grossman, héroe y víctima de la URSS: “Él era el siguiente en la purga cuando murió Stalin”

Vasili Grossman, testigo de la guerra y de la dictadura, fue un héroe y una víctima de la Unión Soviética y el autor de una autopsia conmovedora del siglo XX. Alexandra Popoff ha escrito su biografía quizá definitiva, Vasili Grossman y el siglo soviético (Crítica), 278 páginas que son un aviso contra el dogmatismo y la barbarie a través de las vivencias de este autor judío nacido en la actual Ucrania en 1905. Grossman vivió la historia tan de cerca que su relato resultaría abrasivo para las autoridades de entonces y los ingenuos de ahora. Tras el ataque de Hitler a la Unión Soviética Grossman se convirtió en corresponsal de guerra del Ejército Rojo, publicando aclamadas crónicas de las batallas de Moscú, Stalingrado, Kursk y la toma de Berlín. En las trincheras, los soldados leían sus artículos en el diario Krasnaya Zvezda (Estrella Roja) hasta que se les deshacían las páginas entre los dedos. «Entrevistó a soldados y generales soviéticos y estuvo presente en los interrogatorios de los nazis capturados. Como precoz cronista del Holocausto, fue uno de los primeros en comprender el significado de la llamada Solución Final», explica a EL MUNDO la biógrafa. Después de la guerra, Grossman sufrió presiones para no retratar el infortunio de los judíos en la contienda. «Fue testigo del ‘pogromo secreto’ de Stalin, la destrucción del Comité Judío Antifascista, acompañado todo de una campaña antisemita masiva». Grossman, explica Popoff, «experimentó el antisemitismo dos veces, durante la guerra con los nazis y nuevamente en la Unión Soviética». Estas experiencias «fueron importantes puntos de comparación entre los dos regímenes, y así lo refleja en Vida y destino y también en Todo fluye».

Cien años sin John Reed

EL MUNDO.24.10.2020. (…) Lenin dijo que sus escritos debían publicarse en todo el mundo, pero Stalin los escondió en bibliotecas recónditas de la URSS porque no le mencionaban lo suficiente. Desde EEUU fue muy seguido por lectores pero también por espías. Dio a su país por perdido pero se dejó la vida en la Rusia soviética, cuya revolución abrazó sin matices. El historiador Anthony Sutton llegó a la chocante conclusión de que lo más probable es que John Reed fuera un “agente doble”, tanto del Kremlin como de Wall Street. O un intermediario entre ellos.

“Lenin inventó a Stalin”

EL MUNDO. 21.01.2019. Buena parte de la seducción que sigue atesorando Rusia es gracias a sus anacronismos. Al entrar en la Plaza Roja el visitante encuentra a la izquierda los almacenes GUM, uno de los centros comerciales más caros del mundo. Y a la derecha, un mausoleo donde puede saludarse a Vladimir Lenin, que tiene hoy (gracias a los baños en glicerina y acetato de potasio) mejor aspecto que cuando murió tal día como hoy hace 95 años. «Un capitalista devora a muchos otros», dejó dicho sobre el carácter voraz del sistema. Rusia ha cambiado mucho desde entonces, pero su sociedad todavía sigue dividida sobre si ha llegado la hora de enterrar al padre de la revolución bolchevique.

Los pintores que crearon la URSS

EL MUNDO.04.12.2019. Alexander Deineka y Alexander Samojvalov están entre las más destacadas figuras del Realismo socialista. Retrataron la amplia movilización de la Segunda Guerra Mundial, el trabajo en la URSS -con mujeres y hombres armando un nuevo país- y el culto al cuerpo en el deporte. «Estos temas muestran la implicación de la gente en el proceso transformador de la nación», explica Semion Mijailovsky, el responsable de la exposición. La muestra presenta dos artistas similares pero distintos. «Uno, Deineka, ligado a Moscú; el otro, a Leningrado. No se conocen mucho, pero acaban haciendo un arte similar y así se crea una gran cultura visual hecha por los propios artistas», dice Christina Kiaer, especialista en arte soviético y autora del libro Imagine No Possessions sobre este movimiento. «No estamos hablando de Stalin diciendo en su despacho lo que hay que pintar, los creadores mandaban en la Unión de Artistas, definieron cómo estar en consonancia con lo que quería el partido».