General

Pero qué demonios

File:Canal Mer Blanche.jpg

El canal Mar Blanco-Mar Báltico existe desde 1933 y fue construido por prisioneros del Gulag: más de 10.000 se dejaron la vida ahí. “La orilla izquierda fue construida por quienes contaron chistes antisoviéticos, y la orilla derecha por quienes los escucharon”, chismorreaba la gente en la calle. Se lo conoce por la abreviación Belomorkanal y su longitud es de 227 kilómetros. De octubre a mayo permanece cerrado por el congelamiento de sus aguas: está demasiado al norte como para funcionar todo el año.

Nos quedan las fotos de Алекса́ндр Ро́дченкo.

El año pasado escribí sobre la aversión al futuro. Como les pasaba a aquellos soviéticos a los que alguien les preguntó si la URSS era el país más progresista del mundo: “¡Por supuesto, porque la vida ya era mejor ayer de lo que va ser mañana!”.

Pero qué demonios:

Estándar
General

Julio loco, agosto también

AISGE | El anecdotario de Javier Ocaña

En Moscú cada año se corta el agua caliente durante semana y pico para hacer reparaciones en el sistema de calefacción de la ciudad. A partir de entonces pasan cosas.

Los corresponsales llamamos a julio y a agosto el “verano loco ruso”, porque siempre en medio del sopor pasa algo gordo que pilla a varios corresponsales en Torrevieja: golpes y autogolpes de Estado, masacres y otras enredaderas que trepan por la portada. En junio la noche dura unas horas y te despiertas creyendo que te has quedado dormido en una corrida de toros en el tendido de sol. Esos días, en los que la oscuridad es un lujo, constatas que el agua fría es buena para la salud: los gimnasios vuelven a llenarse de gente que busca una ducha caliente y, de paso, se reconcilia con la cinta de correr. Y en tu casa Marion Crane sale del baño y su sujetador te dice que de nuevo la policía la está buscando.

Estándar
General

Vladimir Mayakovsky: feliz cumpleaños, poesía con pantalones

Pues sí, hoy es el cumpleaños de mi vecino Vladimir Mayakovsky. Nació en el pueblo de Baghdati (de 1940 a 1990 llamado “Mayakovski” en su honor), actual Georgia, en 1893. Un tipo singular.

En 2013 un artículo sobre él me sirvió como excusa para contactar con la siempre solvente Marta Rebón, traductora de numerosos autores rusos. Para Mayakovsky “la revolución y la poesía eran sustancias de un mismo todo, no concebía la vida sin ninguna de ambas y se movió en ese doble terreno con una desenvoltura que no muchos supieron entender”, me contó Rebón.

Militante desde los 14 años en el partido bolchevique, se convirtió en el portavoz del régimen revolucionario y en sus poemas pregona su noción del arte como una acción rebelde.

Mayakovsky mugshot

En 1915 apareció una primera versión censurada del libro ‘La nube en pantalones’donde construye un relato contra el arte y el amor burgués y la religión de la sociedad burguesa.

—-

LA NUBE EN PANTALONES (fragmento)

¿Qué sentido tiene todo esto?

¿De dónde aparece en la luminosa

alegría este blandir los puños sucios?

Llegaste,

y tu desespero corrió sobre mi cabeza una cortina

que me evitó pensar en el manicomio.

Y

como en la tragedia de un acorazado

entre espasmos asfixiantes

los marineros se lanzan por la escotilla abierta:

a través de

mi ojo desgarrado hasta el grito

salía, enloquecido, Burliuk.

Casi ensangrentados sus sufridos párpados

salió,

se incorporó,

se acercó

y con ternura inesperada en un hombre grueso

de pronto dijo:

«¡Qué bueno!».

¡Qué bueno cuando una blusa amarilla protege

tu alma de las miradas ajenas!

¡Qué bueno

si cuando te lanzan a los dientes del patíbulo

alcanzas a gritar:

«Tomen cacao de Van Gutten»!

Y este segundo

fuego de bengala,

sonoro,

no lo cambiaría por nada

ni por mi propio pico

Y entre el humo de tabaco,

como una copa de licor,

se alarga la cara abotagada-ebria de Severianin.

¿Cómo se atreve a llamarse poeta

y gorjear tan gris como una codorniz?

Hoy

hace falta

pegarle duro al cerebro del mundo

con una manopla.

Usted

a quien inquieta este solo pensamiento

«¿bailo elegantemente?»

mire cómo me divierto

yo:

¡chulo de plaza

y tahúr de naipes!

A ustedes

por el amor reblandecidos,

que durante siglos

sólo han vertido lágrimas,

los dejaré,

me pondré el sol de monóculo

en el ojo bien abierto.

Y ataviado de este modo increíble

iré por la tierra

para gustarles aunque los queme

y atado a una cadenita,

abriéndome camino, pasearé a Napoleón como a un dogo enano.

La tierra entera se tenderá como una mujer,

agitará sus carnes, ansiosa por entregarse.

Sus ropas cobrarán vida

y los labios de sus ropas

sisearán zalameros:

«¡Precioso, precioso, precioso!».

De pronto

los nubarrones

y todo lo demás nuboso

levanta en el cielo una gran agitación

como si obreros vestidos de blanco se dispersaran

tras declararle una airada huelga al cielo.

De detrás de una nube, un trueno, furioso, salió

y se sonó las narices desafiante.

El rostro del cielo se crispó por un segundo

con la mueca severa del férreo Bismark.

Y alguien

enredado en los lazos del cielo

alargó sus brazos a un café:

de una manera algo femenina,

como tiernamente,

y también como la cureña de un cañón.

¿Usted piensa

que el sol, tierno,

palmea la mejilla del café?

Pues no, es el general Galiffet

que va a fusilar a los rebeldes.

Sáquense, transeúntes, las manos de los bolsillos:

cojan una piedra, un cuchillo, una bomba,

y si alguien no tiene manos

que venga a golpear con su frente.

¡Vayan los hambrientos,

los sudorosos,

los sumisos,

los podridos en lo pulgoso y sucio!

¡Vengan

los lunes y los martes,

coloreémoslos con sangre como días feriados!

¡Que la tierra se acuerde al sentir los cuchillos

de aquellos que quiso ultrajar!

¡La tierra,

cebada como una amante

de las ya usadas por Rothschild!

Para que los estandartes restallen en el ardor de la metralla

como en cada fiesta que se digne de serlo:

levanten

a la altura de los faroles

los cuerpos ensangrentados de los tenderos.

Blasfemando,

implorando,

acuchillando,

pasando por sobre alguien,

para hundir sus dientes en el costado,

en el cielo, rojo como la marsellesa,

temblaba, palmándola, el crepúsculo.

La locura absoluta.

Pero no pasará nada.

Caerá la noche,

morderá algo,

y se lo tragará.

¿No ve

que el cielo vuelve a ofrecer como un Judas

un puñado de estrellas salpicadas de traición?

Y por fin cae la noche.

Festeja como Mamai,

posando su trasero sobre la ciudad.

Esta noche, tan negra como Azef,

no habrá ojos que la atraviesen.

Encogido en el fondo de tabernas,

me erizo. Riego con vino mi alma y el mantel

y veo:

en un rincón –mis ojos redondos como platos–

los ojos de la Virgen se me meten en el corazón.

¡Qué sentido tiene ofrecer su resplandor

pintado a esta turba tabernaria!

¿No ves que otra vez

en lugar de al ultrajado en el Gólgota

prefieren a Barrabás?

Quizá yo, a propósito,

entre el amasijo humano,

no muestro un rostro más nuevo.

Aunque yo,

quizá,

sea el más hermoso

de todos tus hijos.

Dales a ellos

enmohecidos en su alegría

la muerte rápida del tiempo.

Para que haya niños los jóvenes deben

crecer, hacerse padres,

las jóvenes, embarazarse.

Y a los recién nacidos déjenles

crecer las escrutadoras canas de los magos,

y vendrán

y bautizarán a los niños

con nombres tomados de mis versos.

Yo, que he cantado la máquina y a Inglaterra,

acaso, simplemente,

en el más común de los Evangelios,

soy el decimotercer apóstol.

Y mientras mi voz

obscenamente ulula

hora tras hora,

días enteros,

Jesús Cristo, quizá, aspira el olor

del nomeolvides de mi alma.

—-

Mayakovsky se suicidó de un disparo en el corazón el 14 de abril de 1930 sin que se hayan podido dilucidar.

El diario EL PAÍS publicó está noticia en 1985:

Testimonio inédito sobre el suicidio de Maiakovski

Quedan más cosas por contar sobre él.

Y sobre esos artistas que se volvieron locos con la revolución:

Aquellos pintores que inventaron la URSS

Su energía se vio cortocircuitada en sus últimos años por los manejos estalinistas. Se despidió de este mundo con desilusión y respeto al mismo tiempo ante el nuevo orden que se había creado. Por eso acabó así la nota que dejó antes de su pegarse un tiro: “Camaradas, no penséis que soy un cobarde”. Los 200 rublos que tenía en el cajón los dejó para pagar sus impuestos y como donación a la casa editorial soviética.

Para saber más, Prohibido entrar sin pantalones, novela de Juan Bonilla. Dice Christopher Domínguez Michael que presenta a un Mayakovsky gamberro. Habrá que leerlo.

File:Vladimir Mayakovsky signature.svg

Estándar
General

Serguei Jruschov: “Cuando le dijeron que habían disparado al presidente de EEUU, mi padre se fue a la sala contigua, estaba bastante nervioso por lo que pudiesen hacer los halcones de Washington”

Esta semana ha muerto Serguei Jruschov, el hijo del líder soviético Nikita Jruschov. Tenía 84 años. Nuestra primera entrevista fue en 2013, recordando el medio siglo del asesinato de Kennedy para el suplemento CRÓNICA de EL MUNDO: “Cuba era para la URSS lo que Berlín para EEUU”. También contaba que el día q murió Stalin su padre no le dejó llorar.

Image
Padre e hijo en una foto de los años 60

Las llamadas nocturnas no eran habituales en casa del líder soviético Nikita Krushchev. Así que un 22 de noviembre de hace 50 años, cuando el principal rival del presidente John Fitzgerald Kennedy colgó el teléfono tras una breve conversación con su ministro de Asuntos Exteriores, su hijo Sergei Krushchev supo que algo grave pasaba. «Le dijeron que habían disparado al presidente de EEUU y se fue a la sala contigua, estaba bastante nervioso por lo que pudiesen hacer los halcones de Washington y la gente de la línea dura», recuerda en una entrevista con Crónica el vástago del líder soviético, que actualmente vive cómodamente en Estados Unidos.

Haber cambiado Moscú por la tierra que tu padre situó en el punto de mira de 42 cohetes R-12 y sus ojivas nucleares no supone ninguna contradicción para este ingeniero nacido en 1935. «A mi padre no le hubiese parecido mal porque la Guerra Fría terminó hace mucho», zanja con la misma sencillez con la que vive en Rhode Island como profesor retirado, disfrutando de las carpas de su estanque y dando alguna conferencia sobre la vieja política de dos bloques: unos años convulsos en los que Sergei fue testigo directo de la incredulidad, rivalidad y posterior deseo de cooperación que despertó el joven presidente norteamericano en la jerarquía soviética.

P. — ¿Cómo recuerda aquel viernes de 1963?

R.— Fue el día en que todo cambió. Tras la crisis de los misiles había disposición a colaborar en muchos temas: hasta en llegar a la Luna.

P. — ¿Qué teorías barajó su padre sobre la autoría del magnicidio?

R.— Cuando se anunció que se acusaba a Lee Harvey Oswald [que había residido en la URSS] pidió inmediatamente al jefe de la KGB que revisase todos los documentos sobre él. El análisis que le dieron es que podía tratarse de la CIA, tal vez la mafia norteamericana o incluso un oligarca del petróleo de Texas. Recuerdo a mi padre caminando por todo el salón tras confirmarse la muerte de JFK: incluso pensó en presentarse en el funeral. Y pidió a mi madre que le enviase una nota a Jackie.

P. — Es una cercanía extraña hacia el líder contra el que un año antes casi desata una guerra nuclear.

R.— Fue una crisis geopolítica para EEUU, que estaba acostumbrado a estar protegido por dos océanos. En Rusia es distinto: han pasado ejércitos napoleónicos, alemanes… Estamos acostumbrados. Para los americanos fue un golpe psicológico tener esos misiles tan cerca, en Cuba. Pero los españoles, por ejemplo, saben que los misiles apuntan igual desde Rusia que si se los acercamos hasta Cerdeña. En Washington pensaban que rusos y europeos podríamos matarnos entre nosotros por Berlín, pero que a ellos no les afectaría.

P.—Y estaban equivocados.

R.— ¡Estuvimos al borde de la guerra! EEUU no quería reconocer a la URSS como a un igual, y nuestra obligación era proteger a [Fidel] Castro. Cuba era un trozo de tierra del bloque soviético adentrado en el bloque capitalista. Justo al revés que Berlín.

La llegada de JFK a la Casa Blanca fue bien recibida en casa de los Krushchev: «Mi padre estaba radiante el día que ganó». Aquel 4 de noviembre de 1960 incluso bromeó diciendo que «era un regalo con motivo de la fiesta de la revolución», que se celebraba en la URSS por todo lo alto tres días después.

Pero el pulso por Cuba torció todo. Aquellos 13 días de octubre de 1962, mientras el mundo contenía la respiración, los Krushchev hicieron vida normal: «No hubo ningún plan de evacuarnos». El sábado se fueron a la residencia campestre, Gorki-9, donde ahora duerme el primer ministro Dimitri Medvedev. Y al día siguiente, en Novo Ogariovo, donde reside actualmente el presidente ruso, Krushchev se vio con la plana mayor para rematar, de espaldas a Castro, el acuerdo: EEUU no invadiría Cuba y retiraría sus misiles de Turquía. Castro siempre le reprochó esto a los soviéticos, hasta que tras una buena discusión a gritos regada con coñac el camarada Nikita le mostró al cubano, «hoja a hoja, toda la correspondencia con JFK de esos días». Ahí se dio Fidel por satisfecho.

Nikita Krushchev fue desplazado del poder un año después de morir Kennedy. Aislado, fue despreciado por la élite soviética y su hijo Sergei tuvo problemas con la KGB mientras trataban de sacar del país las memorias de su padre. Había intentado dictarlas en plena calle para esquivar los micrófonos, pero el secreto resultó tan imposible de esconder como el de esos misiles que cruzaron en barco el Atlántico. La amargura de aquellos últimos años hasta la muerte de su padre en 1971 no es la causa de que Sergei marchase en 1991 hacia los verdes paisajes del norte de la costa este de EEUU. «Me ofrecieron cambiar las computadoras por las clases de Historia». En 1999 dio un paso más y adoptó la ciudadanía norteamericana.

P.— ¿Es Obama su nuevo Kennedy?

R.— He votado por Obama. Creo que tiene muy buenas intenciones aunque le falta la voluntad y el carisma de Kennedy para llevar a cabo las cosas. Le falta liderazgo para que la gente le siga, pero trata de evitar el conflicto. En el caso de los misiles, ambos líderes pararon la guerra, claro que América escribe la historia a su manera.

P.—Pero JFK es una leyenda en EEUU y Krushchev no lo es en Rusia.

R.— Son dos naciones muy distintas. Los rusos perdieron su historia y el Gobierno no quiere reconocer la era soviética salvo desde el punto de vista de Stalin.

DE PUTIN AL ZAPATO DE SU PADRE

El día que Stalin murió, Nikita Krushchev no dejó que su hijo llorase: «No llegué a conocerlo, era un hombre muy solitario desde la muerte de su esposa». Su padre desmontó aquel sistema de terror pero sus reformas dieron pocos resultados. Acabó siendo sustituido por Leonid Brezhnev, que en Rusia es sinónimo de estancamiento: el reverso conservador de reformistas como Krushchev o el propio Mijail Gorbachov. «El estancamiento de Alejandro II provocó la revolución rusa 25 años después… y el de Brezhnev trajo otra también un cuarto de siglo más tarde», se queja. Por eso Vladimir Putin le ha parecido «una buena persona que ha destruido a los oligarcas y ha puesto orden». Eso sí, «cuando ha empezado a hablar de “estabilidad” he vuelto a sospechar. No me gusta», asegura.

Sí le divierte algo más que el periodista le cuente el lance de David Fernández, el diputado del izquierdista CUP que blandió una alpargata frente al ex presidente de Bankia, Rodrigo Rato, durante una comparecencia en el Parlamento catalán. Sergei caza a la primera la analogía con el gesto de su padre en la ONU con el zapato: «Bueno, ese tipo tiene sentido del humor. Podría haberle enseñado un puño, o el culo. Pero le enseñó una sandalia», dice con algo de picardía. La misma que cuando se le pide que glose el mito de Kennedy, la figura que tan empequeñecido ha dejado a su padre, quien siempre quiso poner su imperio a su altura: «Creativo. Decidido. Pero no tuvo ni tres años y, como a Obama, habría que juzgarle al haber acabado su mandato. También puedo decir sobre JFK lo que dijo mi padre sobre Jaqueline Kennedy: “No estoy tan impresionado por ella pero al fin y al cabo es su mujer, no la mía”».

Estándar
General

Central Park está en Moscú

Máximo Gorki, o Maksim Gorki (en ruso Максим Горький), fue el pseudónimo utilizado por el escritor Alekséi Maksímovich Peshkov, que aunque nos suena a clásico resulta que vivió hasta 1936. También es una ciudad industrial de la Federacion de Rusia y puerto sobre el rio Volga, ubicada a 380 km al este de Moscu. El disidente y cientifico sovietico Andrei Sajarov fue deportado a esa ciudad en 1980.

Pero resulta que además es nuestro parque favorito: “Центральный Парк Культуры и Отдыха (ЦПКиО) им. Горького. 100 hectáreas de felicidad en pleno centro. Es nuestro Central Park, el otro está muy lejos.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.
El Parque Gorki, en junio de 2013

Cerca hay presencias imposibles. Lo recordaba Daniel Utrilla en 2010:

La única escultura de Stalin de cuerpo entero que queda en pie en Moscú está en el cementerio de estatuas, un antiguo vertedero de estatuas soviéticas adecentado y reconvertido en museo al aire libre frente al parque Gorki. Esculpida en mármol rojo, la figura se yergue desnarigada como una esfinge a orillas del Moskova. Pese a la escisión nasal (que recuerda a la del asesor colegiado Kovaliov en el cuento de Gógol ‘La nariz’) Stalin sigue asomando la nariz en pleno siglo XXI.

Los Scorpions hicieron una canción sobre este paraje imprescindible. Hablaban de cambios, todo al hilo del fin de la Guerra Fría. Y hace no tanto, a la vuelta de la esquina, allá por 2016, cogió la metáfora al vuelo Iván Redondo –sí, el ‘brujo’ de Sánchez– para hablar de Pablo Iglesisas en el blog que tenía en EL MUNDO.

Ésta es la escena: comienza con las luces apagadas. Y con ese silbido único. Eterno, que todos hemos escuchado al menos una vez. Son, nos dicen, recuerdos del ayer. Esas antiguas calles del pasado. Caminando por el río de moskva, bajo al Parque Gorki. Escuchando esos vientos nuevos. Es verano, domingo, al anochecer. Ha pasado justo una semana desde la primera “elección de ida y vuelta” de nuestra historia y, créannos, no estamos en Moscú, sino en Madrid.

Es el concierto de los Scorpions y ahí lo tienen. Se trata de un fenómeno único. El voto en familia. El desempate hacia adelante. Tres generaciones en una: una comunión entre hijos, nietos y padres en torno a una acción que van, vamos a ser cariñosos, de 18 a 55 años. También tienen algunos abuelos. Suena Wind of change y la cantan juntos.

Representan todos ellos simbólicamente, aunque sin saberlo, el 60% del censo en nuestro país. Los que tienen hijos tienen cara de abstencionistas. Si les preguntas te dicen que te votan. Y los que no son padres, tienen, fruto de la edad, hambre de gloria. ¿Cómo alimentar esa unión intergeneracional después del concierto? Ésa es la piedra angular de cualquier proyecto ganador y lo que no vimos el 26J.

Redondo, antes de consagrarse como brujo monclovita, nos invitaba a pensar en todo esto. En la “Generación Scorpions“. En esa imagen de tres generaciones en una y en qué hacer para que los padres no se corten la coleta tras el concierto. Parte del algoritmo para captar ese voto en familia se encuentra más que en las matemáticas y en el ajedrez político, una vez más, en la música.

Denles a todos seis cuerdas y que empiece la legislatura.

Unión intergeneracional. ¿La hemos conseguido con estos dos frentes que calientan cada polémica en 2020?

Estándar
General

“Franco murió el 19-N, yo lo embalsamé esa noche. Hay secretos que me llevaré a la tumba”

Antonio Piga era un joven médico forense cuyo teléfono sonó la noche del 19 de noviembre para acudir a La Paz a embalsamar a Franco. Llevaba días con los instrumentos en el maletero del coche, porque la agonía del dictador les podía hacer necesarios en cualquier momento. Después fue profesor de Medicina Legal de la Universidad de Alcalá y el último representante vivo del equipo de cuatro profesionales que embalsamaron al Caudillo para ser expuesto en público.

Lo entrevisté para Diario de Alcalá en 2006. Me tuvo un rato esperando en su despacho antes de entrar en materia. Era noviembre -bendito aniversario- y yo acudía para hablar de aquel encargo tan complicado, y también con la vana esperanza de que acabaría viendo fotos gore de Franco que nadie había contemplado. Un poco a modo de castigo, este profesor me sentó en una silla y me hizo visualizar un tomo de fotos de autopsias de principios del siglo XX: ataques con hacha, apuñalamientos, disparos a bocajarro y otras delicias forenses. Acabado ese espectáculo, pasar a hablar de la agonía de ese ‘caudillo’ intubado fue casi como tomarte una piña colada en la playa. La playa, claro, es la democracia.

Resultado de imagen de antonio piga

Hoy está jubilado. Pero Antonio Piga (Madrid, 1939), dio clase en la Facultad de Medicina desde 1980. Cargó sobre sus hombros con la última imagen íntima del dictador: desnudo, en una habitación vacía, con el rostro inexpresivo y postrado en una cama mientras España seguía pegada al transistor.

Piga no tenía mucho trato con el denominado “equipo médico habitual”, pero un mes antes el doctor Pozuelo habló con él para que estuviese listo para intervenir en cualquier momento. La confirmación de que el embalsamamiento se iba a producir esa misma noche llegó a las 00.00 horas, “luego la muerte se tuvo que producir el día 19”. Como ocurre habitualmente, el historial médico contradice la versión oficial, que sitúa el óbito de Franco en el 20-N, aniversario de la muerte de Primo de Rivera. Piga lo cree debido “a que no se sabía cómo iba a reaccionar la población y también porque ante la muerte de un jefe de Estado que había estado tanto tiempo en el poder hay que tomar muchas decisiones”.

El ambiente en el hospital, aquella noche, era especialmente tranquilo. Piga entró por la puerta de atrás acompañado de sus colegas de profesión. Descargaron el material y accedieron a una planta vacía, de donde había desaparecido hasta la guardia pretoriana de Franco. Nadie los supervisó, no recibieron ninguna instrucción, trabajaron a solas.

Antonio Piga

A la una de la mañana, ya entrados en el día 20, se pusieron manos a la obra: desecaron arterias y venas y sustituyeron las sangre por un líquido conservador compuesto de formol, alcohol, agua y colorante: “Unos cinco litros en total, normalmente, aunque en el caso de Franco todo era más complicado por las operaciones que había sufrido, que hacen que la red vascular no esté íntegra y se saliese el formol por dentro”. El líquido de entraba por la axila y la femoral.

Acabaron a las cuatro de la mañana. “Recuerdo que acabamos nuestra misión y se presentó un artista y le hizo una máscara a Franco. Después lo vistieron”, explica Piga, que no quiere encontrar en detalles del cuerpo de Franco. Llegó a casa y vio en la televisión al dictador que había conocido siempre: vestido y reverenciado por los suyos. Y se sorprendió del anuncio de la muerte a las 4.30 de la mañana. Piga está convencido de que murió en las últimas horas del 19 de noviembre. ¿Qué razón había para retrasar el óbito oficial y la Operción lucero que cubrió las espaldas del régimen en las siguientes horas? El caso es que Franco al final murió “porque el médico gana batallas pero siempre pierde la guerra”.

De aquellas cuatro horas que pasó inyectando formol en vena en el cuerpo de Franco guarda algunos secretos que se llevará a la tumba: “Aunque interese mucho a la colectividad, el interés público tiene límites, no deja de ser un paciente”, explicaba ayer en su despacho de la Facultad de Medicina, recién llegado de Dinamarca. Piga recuerda muchas cosas de aquel día, y algunas se pueden contar.

Carmen Polo, esposa de Franco, no quería que fuese embalsamado. Pero fue decisión del Gobierno, que ella aceptó. Es difícil saber quién mandaba en aquellos momentos de zozobra y secretismo.

Franco fue sin duda su paciente más ilustre, aunque ha embalsamado a más de una veintena de persona. Su primer trabajo de forense fue en Villanova Vilanova i la Geltrú, donde el embalsamamiento es un servicio más requerido debido al gran número de turistas que se ahogan y que han de ser devueltos a sus países. Hay dos grandes tipos de embalsamamiento. El practicado con Parafina es el aplicado en los casos de Lenin y Eva Perón. Con este procedimiento se consigue que la persona luzca como en vida. En el caso de Franco la exposición iba a ser limitada en el tiempo, por lo que el cuerpo puede ir desecándose aunque no se corrompa. Aquí se usa formol. Piga cree que con frecuencia cometemos el error de vivir de espaldas a la muerte. Como forense ha visto muchos cadáveres, pero cree que en otros países como México se toman el fin de la vida de manera más natural. La hemiplejia que sufre desde hace un tiempo le ha ayudado a comprenderlo mejor. Estos días me ha alegrado verlo en tantísimos medios de comunicación explicando con rigor lo que pasó aquella noche. Desde la distancia todo se ve de otra manera. Algunas veces el rigor está en la imaginación.

Bonus track: no perderse este pasaje del libro de Andrés Rueda Román: la búsqueda del testículo faltante y los gorrones del régimen en el bar de La Paz durante esos días.

Estándar
General

Chernóbil, la vida sin nosotros

En abril de 1986 se produjo el accidente nuclear más grave de la historia, en el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil, cerca de Kiev. Pripiat, a tres kilómetros de la central, es una ciudad fantasma. FOTO: XAVIER COLÁS

La desolación de esta ciudad, que un día fue un ideal del urbanismo soviético, golpea antes de cruzar el control policial que da acceso. Basta la ficha del padrón municipal: “Localidad: Pripiat. Fundación: 1970. Viviendas: 20.414. Habitantes: 0”. Estos parámetros contienen las ambiciones del líder soviético Leonid Brezhnev, que soñó con una urbe moderna vacunada contra los atascos que EEUU y Europa empezaban a sufrir entonces. Hubo un día en el que todos querían vivir en Pripiat. Hoy es una ciudad fantasma situada a tres kilómetros de la central nuclear de Chernóbil. Sin embargo, la vida ha seguido sin nosotros. Y la naturaleza, tan ancha, se ha dado un modesto festín con nuestra ausencia.

Hoy la maleza ha tomado la delantera, colándose en la planta baja de las casas con la ayuda de una arena que ya no teme a las escobas ni a los felpudos. Los árboles han seguido con su vida, y crecen sin permiso donde les toca: delante de una puerta o en medio de la calle. También se yerguen sobre la tierra acumulada encima del hormigón, con las raíces creciendo en horizontal, de manera que con frecuencia caen al suelo con el primer golpe fuerte de viento.

Libros, muñecas, coches de choque… todo recuerda la vida idílica que inundaba la ciudad modelo. FOTO: XAVIER COLÁS

Los jabalíes, lobos y zorros son los nuevos excursionistas. Los pájaros carpinteros se han hecho cargo de las oficinas y los alces se creen que son los dueños de la carretera: dos veces casi chocamos contra ellos con el coche. No hay más policía que el águila de cola blanca, que vigila desde las alturas. Pero sin basura la presencia de insectos y roedores es más modesta que antaño.

Hay una aspereza invisible en Pripiat que hace que te espante tocar el suelo. Como si fuese un rallador de queso con el que no quieres frotarte, aunque sabes que la peor parte se la llevaron otros. Como antes del accidente no se hacían pruebas de cáncer, resulta difícil calibrar las víctimas que durante estos años se ha cobrado la radiación. Pero hay detalles funestos que demuestran que, aunque se evacuó Pripiat a las 36 horas, la nube tóxica corrió más: en Slavutich, la ciudad que se construyó tras la catástrofe para acoger a casi todos los evacuados, se hizo un cementerio con capacidad para 50 años, pero han pasado más de 30 y ya está lleno.

Salir de Pripiat es como escupir tras haberte enjuagado con veneno. Al hilo del furor por la serie de HBO, EL MUNDO ha republicado el texto que escribí en 2016 tras volver de esa zona cero.

Por cierto que dimos hace unos días el sorprendente vídeo que compara las imágenes reales con la serie. Resulta que Thomas Flight, que se dedica a realizar ensayos en vídeo sobre diversos temas, ha editado esta pieza con el apoyo de MUBI.

“En ella queda claro que lo que se cuenta en Chernobyl fue recreado prestando mucha atención al detalle. A excepción de determinadas licencias narrativas, las diferencias con la realidad son casi anecdóticas y hay escenas calcadas de lo que aconteció por aquel entonces en Ucrania. Se pueden ver los ‘biorrobots’ quitando los bloques de la azotea, los mineros trabajando, los voluntarios que trataron de drenar el agua de la central y hasta cómo una presentadora dio la noticia en televisión. También sale el auténtico Valeri Legásov, interpretado por Jared Harris en la serie, llegando en coche a las inmediaciones del desastre”.


Estándar
General, RUSSIAN:

Шумно пиршество

Излюбленным времяпрепровождением многих москвичей является ужин под оглушительную музыку, которая перекрывает любой разговор. На Западе под пронзительную мелодию, слезливые слова и однообразный ритм чаще всего танцуют или, на худой конец, принимают наркотики. Но в России оглушительная музыка, от которой лопаются барабанные перепонки, сопровождает любой ужин, ведь без нее суши не будут такими вкусными. Рестораны всячески способствуют этому гастрономическому извращению: с наступлением ночи свет убавляется, в дверях появляется вышибала, и ресторан становится похож на ночной клуб, хотя и без ди-джея с танцполом. Старательно пережевывая, посетители подпевают.

В этом полумраке, под оглушительную музыку довольно быстро достигается состояние наивысшего одиночества, о котором так часто говорится в воскресных статьях. Сначала ты перестаешь понимать, что мычит твой спутник, а через полчаса тебе становится все равно. Только вкусовые рецепторы с остальными чувствами продолжают исправно функционировать.

Шумное пиршество — это излюбленное среди россиян времяпрепровождение после окончания рабочей недели, когда все только и делали, что монотонно стучали по клавиатуре в блеклых офисных зданиях. Офисы с опен спейсами еще крайне редко встречаются в России, потому что подобное современное пространство не предусматривалось архитектурой 30-х годов. Самый обычный российский работяга трудится в одном небольшом помещении с тремя другими сотрудниками. Все они чаще всего даже не перебрасываются и парой слов за день, потому что не знают друг друга, а не знают друг друга, потому что не перебрасываются и парой слов.

Премьер-министр Дмитрий Медведев заявил, что не исключает введения четырехдневной рабочей недели, чтобы избежать профессионального сгорания. Выходные будут длиться 72 часа. Я уже слышу, как возмущаются оториноларингологи.

Versión en ruso de ‘Banquete de Ruido’, publicado en EL MUNDO

Estándar
General

Eduard Punset: “No hay mejor definición de felicidad que la ausencia de miedo”

Resultado de imagen de eduardo punset

Si Dios existe, seguro que se dará por aludido al escuchar a Eduard Punset. El divulgador científico más famoso de España, hijo de un médico rural del Ampurdán, recibió en 2010 en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá el premio de la fundación Rodolfo Benito, que lleva el nombre del joven ingeniero muerto en los atentados del 11-M. Allí habló del dogmatismo y de su antídoto: la divulgación científica. Pero también pidió no consultar con Dios las cosas que el hombre puede demostrar por sí mismo. Periodista, político, ciudadano del mundo… Punset volvía a parecer un niño inquieto después de que en 2007 le fuese detectado un cáncer de pulmón, del que pudo recuperarse con tratamiento médico. Su reino era de este mundo.

Éste es un fragmento de lo que hablamos aquel día cuando lo entrevisté para Diario de Alcalá. Unas señoras me lo intentaban arrebatar diciendo que el pelo le hacía muy interesante, pero se zafó educadamente diciendo mientras me agarraba por el brazo: “Gracias, ahora tengo que hablar con este tío feo que me tiene que entrevistar”. Creo que desde ese día me peino menos.


–Ante un atentado como el del 11-M, ¿qué es mejor desde el punto de vista de las emociones de una sociedad: el recuerdo constante con homenajes memoriales o un olvido controlado para superar el trauma?
–Si me pide lo que es mejor le diré que ni lo uno ni lo otro. Si me pregunta por la solución yo creo que pasará por la irrupción de la ciencia en la cultura popular. Porque esto va a suponer una merma de la importancia del sistema dogmático. Para hacer eso existe ya un consenso, que se verá a lo largo de los próximos 50 años, que es el de introducir en el sistema educativo el aprendizaje social y emocional. Es necesario saber gestionar la diversidad de un mundo globalizado donde hay etnias y culturas muy dispares. Pero también saber gestionar no sólo la diversidad de todas ellas sino lo que tienen en común. Y lo que tienen en común son las emociones básicas y universales, de las que no nos hemos ocupado hasta ahora.
-¿Necesita una civilización a crueles y piadosos para salir adelante? Si no es así… ¿Por qué la selección natural perpetua a los malos?
-La selección natural, como decía Gould, no tiene propósito. No se puede pretender que haga buenos o malos, depende de nosotros, porque las mutaciones son aleatorias. Unas veces favorecen el desarrollo de la humanidad y otras veces supone un atentado a su supervivencia. Es muy difícil imputar un propósito a la evolución: no lo tienen, we are not marching on… no vamos hacia un mundo mejor.
-Hablemos del miedo. ¿Tiene sentido actualmente o simplemente es una herencia genética que nos viene de cuando era un instinto fundamental para la supervivencia en la época prehistórica?
–El miedo sigue siendo incompatible con la felicidad. Y no hay mejor definición de felicidad que la ausencia de miedo. Hoy es menos importante de lo que era en el pasado o a lo largo de la evolución. Sigue siendo más importante de lo que mucha gente cree: pero lo crucial hoy en día es distinguir la ansiedad del miedo. A los niños hay que enseñarles que la ansiedad es precisa algunas veces para ponerse en estado de alerta. Pero una cosa muy distinta a la ansiedad es el miedo, pues por su culpa hasta se interrumpe el crecimiento de las uñas y del cuerpo.
-Usted se dedicó a la política durante varios años. De haber tenido que gestionar una crisis de esta envergadura, ¿cómo habría actuado?
–Hubiese puesto más énfasis en el ejemplo de sacrificio que representan las víctimas para que no se repita una situación así. Y esto pasa por una reforma educativa.
–No se si ha visto el documental Zeitgeist. Habla, entre otras cosas, de cómo un atentado lleva al miedo y el miedo a la guerra.
–Todo esto no tiene más que una salida. La irrupción del pensamiento cientifico en la cultural popular. No hay otra salida: el dogmatismo lleva a la guerra. Hay que aceptar que la educación del ciudadano globalizado requiere el aprendizaje emocional: controlar la rabia, el odio y el desprecio. Y eso es algo que no se enseña todavía.

Estándar