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Laika, una santa del espacio

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Muchos no saben que era una perrita recogida en las calles de Moscú. Laika se convirtió hace 60 años en el primer ser vivo en orbitar la Tierra en un vuelo que abrió las puertas del espacio a la humanidad.

Antes se habían realizado experimentos con perros… o con monos en Estados Unidos, pero solo en vuelos suborbitales.

¿Por qué una perra y no un perro? Por razones de espacio e higiene se daba preferencia a las hembras: no levantan la pata para orinar, lo que facilitaba la colocación de un sistema sanitario a bordo de la cápsula.

Pero era un vuelo sin retorno. El sistema no permitía su regreso a la Tierra.De hecho una vez en órbita la temperatura en el interior de la cápsula subió hasta más de 40 grados. Esto produjo la muerte a Laika. Un santa del espacio, y una estrella de la URSS.

Aquí han recopilado varias canciones en su recuerdo. Seguro que alguna ya la conoces.

 

 

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Moscow. Summer only with eyes closed.

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Un puente, un intercambio y un maestro de espías detrás

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Aliados y rivales coinciden en que Yuri Drozdov fue un gran maestro y jefe de los mejores superespías de la KGB. El Servicio de Espionaje Exterior de Rusia, SVR, ha divulgado una nota de prensa en la que le califican como “un auténtico oficial ruso y un sabio comandante”.

Protagonista en la sombra de algunos de los conflictos más importantes del siglo XX, el escritor Frederick Forsyth lo convirtió en personaje de su novela ‘El manifiesto negro’. Pocas personas podían contar que celebraron la victoria sobre los nazis en la propia ciudad de Berlín, derrocaron a un presidente afgano y canjearon un agente propio por otro de EEUU en un puente cubierto por la niebla. Además, Drozdov moldeó el servicio de espionaje soviético, un disimulado ejército que ha cautivado a millones de espectadores gracias a la serie ‘The Americans’. Fue responsable de los llamados espías ilegales que integraban el llamado Directorio S del KGB, formado por agentes que se hacían pasar por locales o inmigrantes, seres grises que llevaban una vida normal. Nadie sabía que eran soviéticos y no podían hablar en ruso entre ellos ni siquiera dentro de sus casas. Su formación requería entre cinco y siete años de trabajo.

Drozdov nació en 1925 en Minsk (Bielorrusia), hijo de un oficial del ejército zarista que se pasó al lado de los bolcheviques. Luchó en la Segunda Guerra Mundial y participó en la toma de Berlín. El KGB lo pescó para sus filas en el Instituto Militar de Lenguas Extranjeras, de donde procedían muchos espías. Igual que en el caso del actual presidente ruso, Vladimir Putin, el primer destino de Drozdov fue Alemania Oriental. Allí sirvió de enlace entre Moscú y la Stasi, la policía de Alemania Oriental. Una de sus misiones más famosas fue el intercambio del oficial de inteligencia soviética Rudolf Abel por el piloto estadounidense de aviones espía Francis Gary Powers. La historia inspiró hace un par de años la película ‘El puente de los espías’ de Steven Spielberg.

En 1979 fue ascendido al directorio de la KGB en 1979. Ese año las fuerzas especiales de la URSS atacaron el palacio Tajbeg, residencia del presidente afgano Jafizulá Amín, al que Moscó veía como un líder con lazos con la CIA. Drozdov estuvo detrás de la operación, con el líder soviético Yuri Andropov despachando con él de manera constante por teléfono. Alentado por el éxito de esa operación, Andropov le pidió que crease un grupo de élite. Así en 1981 nació el grupo Vympel, especializado en operaciones en el exterior, formado por operativos capaces de penetrar en territorio enemigo, realizar acciones encubiertas y completar la labor de las células de espionaje en caso de guerra. Este cuerpo actuó en Rusia también, sobre todo en Chechenia durante al época del presidente Boris Yeltsin.

Drozdov estuvo como agente del KGB en China entre 1964 y 1968 haciéndose pasar por diplomático. Lo mismo hizo en Nueva York como jefe de la red de espionaje: su coartada era su labor en la oficina de representación soviética en la Organización de Naciones Unidas. Participó en numerosas operaciones especiales pero -como les sucede a los mandos de los servicios de inteligencia- la mayor parte de sus logros -y de sus fracasos- son secretos. Con la disolución de la Unión Soviética, renunció al directorio de la KGB y abandonó el servicio público con el cargo de mayor general. Después creó una consultora que ofrecía servicios de seguridad y logística a los empresarios extranjeros.

Yuri Ivanovich Drozdov. 19 de septiembre de 1925, Minsk (actual Bielorrusia) – 21 de junio de 2017, Moscú

 


Versión del texto publicado en la versión de papel de EL MUNDO el domingo 23 de julio de 2017

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Somebody talk to me, please

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“Buen viaje, sodomitas”, el polémico vídeo para echar a los gays de Rusia

Un canal de televisión ruso que se ofrece a pagar el vuelo -sólo de ida- para los gays dispuestos a emigrar del paísEl vídeo que han compartido en las redes sociales se titula ‘Buen viaje, sodomitas’.

Pulsa en la imagen para ver el vídeo

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Ayer hablé con el presentador de programa y se quejó de que había recibido muchos insultos. Algunas veces hay asombros que me asombran.

Sólo hay que presentar, dicen en el programa, un “certificado médico” que demuestre que eres “sodomita” o tienes “alguna otra forma de perversión”. En sintonía con los sectores más conservadores de la sociedad rusa, esta televisión considera la homosexualidad una enfermedad.

“Rusia es una sociedad conservadora y cristiana en su mayoría, esta gente quiere vivir en un espacio disoluto, por eso nos decidimos a hacer esto, sin ningún odio, porque hay que amar al pecador y odiar el pecado”. Andrei Afanasiev

Así que: puerta. Las mayorías agresivas son así.

Sin embargo, los “sodomitas” y “desviados” que la ley antigay rusa quería ‘enterrar’ han infligido su primera derrota a la ultraconservadora mayoría legislativa del país. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenó la semana pasada a Rusia por discriminación y vulneración de la libertad de expresión por la llamada “ley de propaganda gay”, que prohíbe la “promoción” de la homosexualidad. Los gays rusos con los que he hablado dicen que nada va a cambiar.

En el sur de la Federación de Rusia los gays son cazados y torturados mientras Moscú mira para otro lado. Esta vez los castigos no vienen de grupos de gamberros o radicales descontrolados. Según ha publicado un periódico ruso, es el Gobierno checheno -protegido y financiado por el Kremlin- el que está llevando a cabo esta “limpieza” con la pasividad cómplice de la población local. Aquí más sobre aquella historia. 

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Algunas cosas que Kiev podría aprender de Eurovisión (y de Mitterrand)

Ucrania ha impuesto  nuevas sanciones a Rusia por apoyar a los rebeldes separatistas del este ucraniano. Kiev va a bloquear el acceso en su territorio a páginas y servicios de internet muy populares impulsados por empresas rusas, como VK, la versión rusa de Facebook, que tiene 15 millones de usuarios ucranianos.

Creo que estamos siendo muy blandos con un nacionalismo ucraniano cada vez más liberticida y que apesta a sobaco.

También se ven afectadas la red Odnoklassniki y el portal Mail.ru, equivalente al Hotmail occidental y con 26 millones de usuarios en Ucrania. Se da la circunstancia de que el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, es un usuario habitual de algunos de estos servicios. La medida tiene una duración de tres años, pero hoy VK -la segunda web más popular en Ucrania después de Google– seguía funcionando en Kiev.

Que Sberbank controle Yandex o que Pavel Durov (creador de VK) tuviese que dejar la empresa no justifican el hecho de que se vete VK y el resto de servicios, donde además el contenido es aportado fundamentalmente por el usuario. VK es de hecho “demasiado libre”: música y pelis piratas, pornografía infantil, ejecuciones y mensajes extremistas… Es un Facebook sin domesticar, con lo bueno y malo que implica.

No son servicios sin tacha. No son empresas sin tacha. Pero la gente debe elegir.

Me toca escribir la crónica recién llegado de Kiev, donde he estado cubriendo Eurovisión, un concurso empalagoso pero que podría servir para inspirar una sociedad más abierta, y de ese modo más fuerte. Combatiendo en lo fundamental, y siendo generoso con lo accesorio. Cumpliendo las mismas reglas que exigimos que cumplan con nosotros.

Lecciones que ha olvidado tantas veces el nacionalismo periférico en España: una piedra en la que no hay que tropezar.

También se ha prohibido en Ucrania la cinta de San Jorge, un símbolo patriótico con el que Rusia quiso jugar en Crimea y Donbás. Ahora Kiev pica y lo eleva a los altares de la clandestinidad.

La injustificable injerencia rusa en el este de Ucrania no debería conducir a Kiev a imitar simiescamente las peores prácticas soviéticas.

El Gobierno ucraniano sigue adelante con un implacable proceso de ‘borrado’ de todas las huellas de influencia rusa en su territorio. Desde que Rusia se anexionó la península de Crimea en 2014 se han prohibido algunas películas rusas, también libros y otros bienes llegados de ese país. Se ha restringido la actividad de filiales de bancos rusos, que además han sido objeto de vandalismo por parte de grupos ultranacionalistas.

El espacio aéreo ucraniano sigue vetado para las compañías rusas, por lo que Rusia también cerró el suyo a los aviones ucranianos. Como resultado, ya no se puede volar directamente entre Kiev y Moscú, un ‘puente aéreo’ muy importante en el pasado pues a ambos países les unen lazos históricos, económicos y hasta familiares.

Kiev trata ahora de expandir el uso del ucraniano pese a que el ruso ha sido siempre empleado por buena parte de la población. Los símbolos soviéticos han sido prohibidos y se ha impedido al Partido Comunista presentarse a las elecciones.

Al “comprender” algunas cosas estamos facilitando las siguientes, y esa es una práctica que ha traído grandes desastres en Europa.

Recordemos a Mitterrand ante el Parlamento Europeo en 1995. Aquel famoso discurso: “El nacionalismo es la guerra”

“Hay que vencer los prejuicios. Lo que les pido es acaso imposible, pues nos obliga a superar nuestra historia y, sin embargo, si no la superamos, señoras y señores, se impondrá una regla: ¡El nacionalismo es la guerra! La guerra no es sólo el pasado, puede ser nuestro futuro. ¡Y ahora son ustedes, señoras y señores diputados, los guardianes de nuestra paz, de nuestra seguridad y de ese futuro!”

Es tarde para decirlo, pero ojo con el odio.

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