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Chernobil-Pripiat, la vida y nada más

 

 

He venido a Chernobil a hablar de la muerte, del peligro y de la enfermedad y me he encontrado con la vida misma. La vida sin nosotros, que sigue adelante sin mayor problema. He hablado con gente que ha sufrido y con gente que es feliz. Escuchando historias incomprensibles sobre el átomo y aventuras de gente que hizo lo que todos haríamos: tirar para adelante con lo que les ha tocado.

Lo que la física te da, la física te lo quita. Chernobil, Pripiat, los cristales rotos, los reactores que quedan en pie, los animales salvajes. Todo es la vida misma y nada más. La verdadera noticia no es noticia: sucede que de vez en cuando la química se pasa por el arco del triunfo nuestra zona de confort. Y mientras, el musgo sigue creciendo como si nada y nosotros rezamos o sólo recordamos, maldecimos la suerte y en algunos casos escribimos un montón de páginas columpiándonos en la cifra redonda de un aniversario.

Esto último es lo que me toca hacer a mi ahora.

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