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No murió, o no murió ahí, o se murió él solo, o vaya usted a saber

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Hoy he redactado una entradilla de esas que sabes que era cuestión de tiempo escribir:

Vadim Kostenko,19 años de edad, el servicio militar recién terminado y destinado en Siria: es, oficialmente, el primer soldado ruso muerto en Siria. La noticia saltó primero en las redes sociales, donde familiares y amigos dieron muestras de duelo. Activistas rusos han difundido el caso, y el Gobierno ruso ha confirmado la muerte, que ha achacado a un suicidio. La familia no se cree tal versión.

Imposible una certeza a día de hoy. Hasta donde hemos podido aclarar en EL MUNDO se puede leer aquí.

Lo poco que he aprendido de la guerra: que es un saco de miserias empapelado en un heroísmo que, cuando rasgas un poco, se te queda entre los dedos. Todo esto no es una conclusión, sino una precaución previa.

Varias lecciones ucranianas sobre lo que va a decir la versión oficial ante la nueva aventura de Rusia en Siria:

  1. Los soldados que dicen que han muerto no han muerto.
  2. Si es verdad que han muerto, no han muerto en ese país.
  3. Si han muerto en ese país no los ha matado el enemigo, sino que se han muerto solos.
  4. Si los han matado no eran reclutas sino soldados de vacaciones que en su tiempo libre se fueron a esa guerra.

Cada vez que alguien adorna con la aureola de héroe algún oficio se me enciende la luz roja, porque tradicionalmente ésta ha sido la manera de edulcorar una actividad mal pagada y en la que el sacrificio es enorme. Sucede con los soldados, con los periodistas y con tantas ocupaciones.

En el caso de EEUU y en el de Rusia hemos visto guerras que se empezaron bajo premisas falsas. Al final, las imágenes son tozudas:

Claro que mucho más tozudo es el resto de la vida con esa gente faltándote en casa.

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Esto es lo que pasa cuando Chewbacca intenta hacer campaña en Ucrania

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En España expulsamos a un rey con unas elecciones municipales, pero los borbones siempre vuelven. En Ucrania el reciclaje es más obsceno y hoy en los comicios locales se dan cita las caras habituales del cementerio, además de algunos personajes La Guerra de las galaxias. 

Sí, sí. En serio. Vamos por parte con los personajes de estas elecciones:

  1. Un presidente, Petro Poroshenko, con la popularidad hundida pero con posibilidades de lograr hoy más concejales que nadie.
  2. Una exprimera ministra, Yulia Timoshenko, que confía en poder sacar por lo menos un brazo de la cripta en la que se metió con su mal resultado en las pasadas municipales. Mejorar la debacle siempre es más fácil que morir de éxito.
  3. El difunto Partido de las Regiones, reencarnado en Partido de la Oposición (visto el nombre uno se hace una idea de sus aspiraciones a tocar poder pronto) que puede demostrar que sigue mandando en el este.
  4. Para completar el cuadro, la policía ucraniana ha detenido en Odessa a Chewbacca cuando llevaba en coche a Darth Vader para hacer campaña en un colegio electoral.

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Es la crónica loca del día y la acabamos de colgar en elmundo.es: La policía ucraniana detiene a Chewbacca mientras hacía campaña

En estas elecciones hay nombres nuevos, y caras viejas con oligarcas comarcales jugando a las damas en la penumbra. Es todo un embrollo, y he intentado aclararlo con un análisis hoy para EL MUNDO donde, por supuesto, se me han quedado un montón de cosas fuera.

Ucrania necesita encarrilar el encaje del Este separatista en el resto del país, pero Rusia también quiere cerrar una herida con Occidente que está lastrando su economía en forma de sanciones. Su impulso al proceso de paz llega en un momento en el que necesita volver a recurrir a los préstamos en el extranjero, pues la caída del precio del petróleo ha debilitado su capacidad presupuestaria. Moscú espera que se levanten pronto las sanciones que limitan su acceso a los mercados de crédito.

Puedes leer el resto aquí: Ucrania elige las piezas del nuevo puzzle de la paz

Dentro de la crónica electoral, otro asunto controvertido del día de hoy ha sido que en Mariupol, la ciudad portuaria de Ucrania, han suspendido las votaciones  por un supuesto cambalache con las papeletas.

Natalia Kachtchi, miembro de la comisión electoral municipal ha dado esta explicación a AFP.

“Los recintos no han abierto en Mariupol porque las papeletas no llegaron a los locales de votación. Hay que aplazar la fecha de los comicios porque los votos tenían irregularidades”

Resulta que las papeletas habían sido impresas en la prensa de un diario controlado por Rinat Ajmetov, buen donante del anterior presidente, el prorruso Victor Yanukovich.

Esta situación de Mariupol no es única. Kiev ha esgrimido razones de seguridad para no organizar las elecciones en 122 localidades que conserva justo en la línea del frente.

Hay gente muy enfadada por esta situación, pero la cuestión de fondo es que los rebeldes han evitado que los territorios que controlan participen en cualquier tipo de elección (presidencial, parlamentaria o local) organizada por Kiev.

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Putin lo peta

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Lo bueno de ser corresponsal es que te despierta cada día una mujer distinta. Hasta ahí la leyenda, porque la realidad es que el codazo suele ser cibernético: un zumbido en el móvil junto a la almohada y el día comienza con una compañera del periódico avisándote de que algo sucede “en tu negociado”. No suele fallar: si no es la guerra, es el presidente. Y algunas veces son las dos cosas.

El líder sirio, Bashar Asad, y el ruso, Vladimir Putin, se dieron la mano en Moscú el martes por la noche. Les hemos visto en las fotos y hemos escuchado al Kremlin hablar de la reunión. Justo después han llegado las encuestas del mes, con un récord: 89,9% de apoyo para Putin. Son buenas cifras, incluso para Putin, que nunca las ha tenido malas.

Cuando los rusos se enteraron de que volvía al Kremlin, la ‘marca Vladimir’ cayó bastante: hasta un 58,8% en 2012. Es aun así un porcentaje muy alto para Mariano Rajoy, pero Rusia no se gobierna con apoyo popular sino con “estupor y temblores” de la élite hacia el que manda. ‘Estupor y temblores’ le suena a mucha gente porque ese el título de una novela de Amélie Nothomb. Resulta que así es como el emperador de Japón exigía que sus súbditos se presentaran ante él. A Putin no le gustan las reverencias: una vez regañó con la mirada a un líder religioso cuando fue a inclinarse. Pero el sistema ahora mismo está hecho para tener un líder fuerte y un montón de gente preocupada alrededor. Suena primitivo pero es eso o el caos.

La reunión de esta semana encierra muchas cosas además de ser la guinda a la imagen de Putin. Entre ellas algunas similitudes con la guerra de Ucrania, aquella que no había que ganar ni perder, sino más bien evitar que ganase Kiev y forzar una negociación como la que se persigue ahora en Siria. Lo he explicado en este artículo publicado hoy en elmundo.es: La guerra en Siria lleva a Putin al cielo. 

Sí, Putin lo está petando en popularidad y sus camisetas de la guerra también. Estuve fisgando en la famosa boutique donde venden con todo desparpajo las camisetas pro Asad.

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La dependienta se pegó a mi culo como si aquello fuese una tienda de chinos. Lo más friki, los muñequitos conmemorando la anexión de Crimea. Confieso que hace tiempo que regalaron uno y lo tengo presidiendo encima del televisor, ese artilugio que no enciendo casi nunca porque cuanto más habla más dudo de que contenga una noticia digna de tal nombre.

El soldadito me vigila y yo lo vigilo a él. Y no se me ocurre mejor metáfora de cómo están las cosas a estas alturas.

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